Rostros, pancartas y miradas a ras de piso de la marcha del poeta Sicilia

9 May

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Comparto mirada de esta reportera que marchó ayer para aportar granito de arena informativa a las redes sociales. No detallará los discursos ni hará minuciosas crónicas de la movilización, expresión del hartazgo provocado por las fórmulas contra la violencia aplicadas por los políticos que consultan pero suelen empecinarse en sus fórmulas. (Para eso pueden leer otros diarios y, claro, La Jornada en primerísimo lugar)

Esperaron la marcha en Narvarte. Primero había cinco, luego diez y así se fueron sumando en la aceras de Lázaro Cárdenas y Cumbres de Acultzingo. A ella le hubiera gustado salir de Ciudad Universitaria, ese emblemático sitio, pero no. Un desvelo inoportuno y una carrera de F1 -lo confesó- se lo impidieron.

El día anterior había quedado de reunirse con Angélica, la defensora en La Jornada de bosques, manglares y todas esas bellezas que -dice ella- hay que fotografiar antes de que desaparezcan. Llegaron con varios cómplices,  incluido el Bowles, un cachorro pastor alemán que se quiere parecer al escritor Paul Bowles.

Angélica y ella corrieron para ver y fotografiar al poeta Javier Sicilia, el emblema de esta marcha, el que despertó a miles del letargo. La gente le aplaudía cuando se asomaba entre la multitud. Ella no lo conocía en persona. Pensó que era esperanzador que un poeta sonriera como niño a pesar del dolor que le causó el asesinato de su hijo Juan Francisco.

Iban bien organizados. El círculo cercano a Sicilia sostenía un lazo en torno a él y a otras decenas y aunque la gente quería acercarse respetaba ese simple mecate (no había necesidad de vallas metálicas como en las giras de políticos). Claro, hubo quienes rompieron filas y se aproximaron a darle el pésame y a mostrarle su solidaridad de distintas formas. Muchos aplaudían  y le gritaban frases como: “Sicilia, estamos contigo”.

Antes de llegar a Xola se sumó el padre Miguel Concha, que está delicado de salud -Elizabeth Palacios, defensora de periodistas y activa tuitera- le hizo ver en el twitter a la reportera. Luego vieron al padre Concha en Bellas Artes sudoroso y cansado.  Qué maravilla ver a esta figura de la iglesia católica que no se rinde al canto de las sirenas.

Por Viaducto el par de reporteras se encontró con Angeles,  periodista divina que cuida la salud de muchos mexicanos, en especial la de los jornaleros. Ahí estaban sus hijas Valeria y Ariadnita, ataviadas como ella para la ocasión: sombrillas, mezclilla, zapatos cómodos, boinas y globos blancos.  El trío de periodistas ha cubierto tantas marchas que  ya saben atuendo y cómo administrar la caminata.

En el trayecto comentaban que esa movilización se veía un poco  distinta a las cuatro anteriores que también fueron contra la inseguridad. Nadie se disputaba por lucir a la moda -y qué importa si los marchistas de otras épocas finalmente se animaron a salir a la calle-.  Era una banda variopinta, muchos chavos, universitarios, niños, familias, muchos agraviados por la inseguridad que quedaron en medio de las balas. Y llevaban pancartas: hechas a mano, esas que se arman de última hora, y otras más diseñadas.

Para qué describir sus mensajes, porque lo hacen por sí mismos (ver fotos arriba). En Bellas Artes la reportera vio a su amigo Roberto, décano del periodismo político y de la F1.  Diablo por viejo y por diablo, Robert hizo tres atinados comentarios: vino mucha gente, “están muy encabronados” con el gobierno y con los partidos políticos (cartulina en galería). “Pero he visto cinco marchas y no ha pasado nada”.

En ese reducido espacio había varios símbolos infantiles. Una niña, como de cinco años, que sostenía un globo (la pueden encontrar arriba) y otra, quizá de 8 años, que le preguntó a su madre  si iban a ver a “Sicilia” y la respuesta fue  que sí.  Y, cuando el poeta se acercó, la mamá cargó a la niña y así fue que lo pudo observar mientras la otra pequeña se sumó con su delgada voz al coro de  “no están solos”.

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2 comentarios to “Rostros, pancartas y miradas a ras de piso de la marcha del poeta Sicilia”

  1. Manuel Robles mayo 9, 2011 a 18:12 #

    Buena crónica de los claroscuros de la Marcha Nacional

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