Archivo | Japón RSS feed for this section

Los timos cibernéticos con Osama

3 May

Una noticia como la muerte, ejecución o lo que haya ocurrido con Osama Bin Laden, el líder de Al-Qaeda, se convierte en banquete para políticos, medios de comunicación y ahora para los mortales que nos reunimos en torno a las redes sociales. En ese grupo hay vivales que aprovecharon la situación para ganar tráfico en sus sitios, muchos de compras por internet o para diseminar spam.

Encandilados con la promesa de que verían la previsible fotografía de un destrozado Bin Laden varios incautos, incluso, medios de comunicación, cayeron en la trampa cuando estaba claro que el gobierno de Estados Unidos iba a dar esta especie de telenovela por capítulos.

Fue el caso de una falsa foto que comenzó a circular por Internet. Lo más grave es que la agencia Associated Press (AP) la difundió y la agencia de noticias Reuters aseguró que era la primera del líder muerto. Sin embargo, era un montaje. 

Sólo que eso se supo horas después, incluso luego de que medios de todo el mundo subieron la falsa imagen. El País, El Mundo y Le Figaro en las ediciones online difundieron una imagen claramente photoshopeada. Una vez que se conoció esto, los medios quitaron la imagen, aunque el error ya estaba hecho.

Según The Guardian, la foto falsa fue publicada inicialmente por el sitio themedialine.org -de Medio Oriente- el 29 de abril del 2009, con la advertencia de que no daban garantía sobre la legitimidad de la imagen.

El medio inglés indica que la supuesta prueba fotográfica de la muerte de Bin Laden en realidad es un montaje basado en una fotografía tomada por la agencia Reuters en 1998.

No fue el único engaño. Una publicación de Facebook que parece ser de la BBC anunciaba un enlace titulado “Osama bin Laden muerto (VIDEO EN VIVO).”, explica Los Angeles Times. Cuando se hacía clic en el enlace llevaba al usuario a una página fuera de modelo para parecerse a Facebook, donde se pide al usuario que introduzca un código de verificación. Cuando el usuario envía el código, el enlace es entonces enviado a la cuenta del usuario de Facebook.

Bin-laden-facebook

Algo parecido ocurrió cuando el terremoto y el tsunami afectaron a Japón. Los estafadores trabajaron en la creación de sitios web, correos electrónicos, hasta anuncios y otras formas de robar el dinero destinado a las víctimas del desastre, explica Los Angeles Times.

Aquí van algunas recomendaciones dadas por Mashable, el sitio referencia en el mundo de la cibernética, para no caer en estas trampas que prácticamente son reglas de oro del periodismo:

  • No confiar ciegamente en lo que ves en línea: correo, redes sociales, ni resultados de búsqueda —Google puede ser engañado—. Usa el sentido común, siempre.

  • Si diste clic y eres enviado a un lugar inesperado, cierra la ventana porque probablemente te quieren engañar. Más vale no arriesgarse.

  • Recordar esa frase sabia, llena de prudencia, que dice “la curiosidad mató al gato”.

En pocas palabras, añade Al1040 -la guía del geek- mira de cerca antes de hacer clic sobre cualquier cosa que parezca extraño. Una prueba es que pase el cursor sobre el enlace sin hacer clic. El navegador generalmente mostrará la dirección de la página enlazada – si no has oído hablar de él o si tiene un nombre diferente de lo que el texto del enlace anuncia- no hagas clic.

Muertos de Hiroshima obligan a ver peligro de energía nuclear: Kenzaburo Oe

22 Mar

Kenzaburo Oe, premio Nobel de Literatura 1994, hace un paralelismo entre las fugas radiactivas de Fukushima y el lanzamiento de bombas nucleares a Hiroshima y Nagasaki. Lo dice quien en su niñez vivió la Segunda Guerra Mundial en los bosques de Shikoku, una de las cuatro islas principales de Japón y en 1965 publicó Notas de Hiroshima, un largo ensayo que describe la realidad y los pensamientos de las víctimas de la bomba.

A continuación una traducción propia del texto original que puede encontrarse esta semana en The New Yorker.

TOKIO POSTAL

LA HISTORIA SE REPITE

por Kenzaburo Oe

Por casualidad, un día antes del terremoto, escribí un artículo, publicado días después en la edición matutina del Asahi Shimbun . El artículo era sobre un pescador de mi generación quien había estado expuesto a la radiación en 1954, durante las pruebas de la bomba de hidrógeno en el atolón de Bikini. La primera vez que escuché de él fue cuando yo tenía diecinueve años. Más tarde, el pescador dedicó su vida a denunciar el mito de la disuasión nuclear y la arrogancia de quienes abogaban por ella.  ¿Fue una especie de presentimiento sombrío lo que me llevó a evocar a ese pescador en la víspera de la catástrofe? El también luchó contra las centrales nucleares y el riesgo que suponen. Durante mucho tiempo he contemplado la idea de buscar en la historia japonesa reciente a través del prisma de tres grupos de personas: los que murieron en los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki, los que fueron expuestos a las pruebas de Bikini, y las víctimas de accidentes en las instalaciones nucleares. Si se tiene en cuenta la historia de Japón a través de estas historias, la tragedia es evidente. Hoy en día, podemos afirmar que el riesgo de los reactores nucleares se ha convertido en una realidad. Sin embargo, este desastre que no termina de desplegarse, y con todo el respeto que siento por el esfuerzo humano desplegado para contenerlo, su significado no es nada ambiguo: la historia de Japón ha entrado en una nueva fase, y una vez más tenemos que mirar las cosas a través de los ojos de las víctimas de la energía nuclear, de los hombres y las mujeres que han demostrado su valor a través del sufrimiento. La lección que podemos aprender de la catástrofe actual dependerá de que los sobrevivientes decidan no repetir los errores.

Este desastre se une, de una manera dramática a dos fenómenos: la vulnerabilidad de Japón a los terremotos y el riesgo presentado por la energía nuclear. La primera es una realidad que este país ha tenido que enfrentar desde los albores de los tiempos. El segundo, que puede llegar a ser aún más catastrófico que el terremoto y el tsunami, es el trabajo del hombre. ¿Qué aprendió Japón de la tragedia de Hiroshima? Una de las grandes figuras del pensamiento contemporáneo japonés, Shuichi Kato, quien murió en 2008, hablando de las bombas atómicas y los reactores nucleares, recordó una frase de “El libro de cabecera”, escrito hace mil años por una mujer, Sei Shonagon, en la que el autor evoca “algo que parece muy lejano, pero está, de hecho, muy cerca.” El desastre nuclear parece una hipótesis lejana, poco probable, la posibilidad de que ocurra, sin embargo, siempre está con nosotros. Los japoneses no deben estar pensando en la energía nuclear en términos de productividad industrial ni ver a la tragedia de Hiroshima como una “receta” para el crecimiento. Como terremotos, tsunamis y otros desastres naturales, la experiencia de Hiroshima debe estar grabada en la memoria humana: fue una catástrofe aún más dramática que un desastre natural, precisamente porque fue hecha por el hombre. Repetir el error al mostrar, a través de la construcción de reactores nucleares, la misma falta de respeto para toda la vida humana, es la peor traición posible para la memoria de las víctimas de Hiroshima.

Yo tenía diez años cuando Japón fue derrotado. Al año siguiente, la nueva Constitución fue proclamada. Durante muchos años, me preguntaba si el pacifismo escrito en nuestra Constitución, que incluía la renuncia al uso de la fuerza, y, más tarde, los tres principios no nucleares (no poseer, fabricar, o introducir en territorio japonés armas nucleares) eran una representación exacta de los ideales fundamentales del Japón de la posguerra. Como ocurre, Japón ha reconstituido progresivamente su fuerza militar, y los acuerdos secretos realizados en la década de los años sesenta permitieron a Estados Unidos introducir armas nucleares al archipiélago, reintrepretando el sentido de esos tres principios oficiales.  Los ideales de la humanidad después de la guerra, sin embargo, no se han olvidado por completo. Los muertos, velando por nosotros, nos obligan a respetar aquellos ideales, y su memoria nos advierte sobre los riesgos de minimizar el carácter pernicioso de las armas nucleares en el nombre del realismo político. Nos oponemos. Ahí está la ambigüedad del Japón contemporáneo: es una nación pacifista escudada bajo el paraguas nuclear estadounidense. Uno espera que el accidente en las instalaciones de Fukushima permitirá a los japoneses volver a conectarse con las víctimas de Hiroshima y Nagasaki, a reconocer el peligro de la energía nuclear, y poner fin a la ilusión de la eficacia de la disuasión que es promovida por las potencias nucleares .

Cuando yo estaba en una época que comúnmente se considera de madurez, escribí una novela llamada “Enséñanos a superar nuestra locura.” Ahora, en la etapa final de mi vida, estoy escribiendo una “última novela.” Si consigo superar esta locura actual, el libro que escribo se abrirá con la última línea del Infierno de Dante: “y luego salimos a ver una vez más las estrellas”.

Fukushima revive best-seller alemán de accidente nuclear

15 Mar

Qué rápido se acciona el círculo de la literatura para responder preguntas formuladas en una coyuntura como el terremoto y la fuga radiactiva en la planta de Fukushima, en Japón. El fin de semana el libro Die Wolke (La nube), una novela para jóvenes sobre un tema nuclear, se puso de moda de nuevo en Alemania.

La obra de Gudrun Pausewang, publicada en 1987, un año después del desastre de Chernobil, fue el número dos de los libros de Amazon.de., según el diario The Guardian. Fue adaptada al cine en 2006 y dirigida por Gregor Schnitzleren el estilo de una película de desastres (en la imagen de arriba pueden ver el trailer).

Pausewang  es muy conocida por sus novelas realistas para jóvenes. Die Wolke describe las consecuencias de un accidente ficticio en una planta nuclear alemana.

De acuerdo con la revista Babar.com dicho libro, ganador del Premio Alemán de Literatura Infantil y Juvenil, provocó en Alemania una polémica violenta sobre los temas y los pretendidos límites de este tipo de literatura. Muchos que criticaban la obra preguntaban si es lícito confrontar a los lectores jóvenes con literatura política.

Vale la pena seguir la pista de esta escritora, porque sus novelas abordan crudos temas sociales para un público juvenil. La novela Die letzten Zinder von Schewenborn (Los ultimos niños) describe las consecuencias de una guerra nuclear y en Der Schlund (El abismo) discute el renacimiento de las ideas fascistas y la violencia de los jóvenes de la extrema derecha.

Die Verraterin (La traidora) cuenta la historia de una muchacha y su hermano, quien a finales de la Segunda Guerra Mundial no vacila en entregar su familia a la muerte porque es un absoluto fanático de las ideas de Hitler.

En su última novela, y siguiendo con el tema del nazismo, la autora nos presenta a Paul, un adolescente de 13 años quien debe reconocer que su amado abuelo fue un nazi y con la recién fundada Juventud Nacionalsocialista reviven sus funestos ideales. Sólo con mucho trabajo, Paul puede oponerse a su abuelo, al atractivo del grupo y a la violencia. El título del libro: Die Meute (La Jauría).

Desastre en Japón une a judios, musulmanes, estadunidenses

14 Mar

Organizaciones de judios, musulmanes, estadunidenses o continentes virtuales como los que componen usuarios de Google y  Apple aprovechan el ciberespacio para promover donaciones de ayuda a la devastada Japón.

Estas agrupaciones son enlistadas en la página de networforgood que detalla el destino de los fondos y los proyectos en beneficio de las víctimas del terremoto, tsunami y ahora de las radiaciones nucleares.

Google lanza buscador de víctimas del terremoto en Japón

11 Mar

Como en ocasiones anteriores, Google lanzó su servicio de respuesta a siniestros reaccionando al terremoto de 8.9 grados en la escala de Richter que azotó la costa de Japón este viernes.

Este servicio lo lanzó en ocasiones pasadas cuando las inundaciones hicieron sufrir a la comunidad de Christchurch en Nueva Zelanda, las protestas desencadenaran desorden en Egipto y terremotos sacudieran a Chile y Haití hace meses.

Al momento, el servicio cuenta con 5 mil 500 registros entre personas perdidas y personas encontradas.

La información está abierta al público aunque Google informó que la veracidad de los datos podría no ser tan precisa. ya que estos registros son realizados por ciudadanos deseosos de informar.

El llamado Centro de Crisis de Google, muestra un mapa del terremoto, las noticias más recientes sobre el sismos, videos, teléfonos de ayuda y listas de enlaces a sitios web de interés relacionado con el siniestro. (Fuente IBTimes.com)